-A veces soy un tanto inflexible. Siempre quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo y tengo la costumbre de dejarlas a medias, es algo que odio, pero siempre siento que me falta tiempo. Soy demasiado sensible y me esfuerzo en mostrar lo contrario. Tiendo a mostrarme como una persona fría y racionalista. Soy nerviosa, lo cierto es que cuando me siento no puedo estar quieta y tengo la manía de mover el pie derecho. Soy muy detallista y valoro mucho las cosas pequeñas. Necesito tenerlo todo siempre controlado. Confio muy rápido en todo el mundo, pero me cuesta confiar al cien por cien en alguien, creo que me es imposible. Soy celosa, pero odio demostrarlo. Soy enemiga de la rutina, me cuesta mucho soportarla. Le doy vueltas a todo mil veces. La cortesía es algo que valoro infinitamente en los demás. Me encanta ir en coche. No tengo problemas en adaptarme a las circunstancias. Me encanta aprender cosas de los demás. Soy algo competitiva, necesito una motivación para hacer las cosas. Odio todo lo superficial e irónicamente a veces creo que puedo comprar la felicidad. No me gusta dejarme llevar, aunque eso no significa que a veces no lo haga. Tengo gran facilidad para convencer a los demás, siempre consigo que se haga lo que quiero. Conozco mis virtudes y sé aprovecharlas.Tengo un lado rebelde que a veces empuja demasiado fuerte. Odio que me lleven la contraria. Siempre pienso en los demás y actuo para mí misma. Odio en general a las personas injustas, no soporto la falta de empatía. Soy indecisa, pero de ideas muy claras. Adoro el verano, pero me encanta el frío, no sabría decidirme. Me cuesta mucho hacer las cosas que no me gustan, la pereza siempre me gana. No me gusta depender de nada ni de nadie, nunca lo hago. Soy muy individualista e independiente, me gusta serlo. Tengo mucha paciencia con la gente que no conozco, pero me cuesta soportar las tonterías habituales en las personas que sí conozco. A veces soy demasiado sincera. Me mata hacer sentir mal a los demás. No tengo prejuicios. Odio las etiquetas, generalizar nunca me ha parecido justo. No me cuesta nada reconocer mis fallos y pedir perdón, lo hago constantemente. Tampoco me cuesta perdonar. No me gusta devolver a la gente el daño que me hace, siempre he creído que la ignorancia es la única solución. Me encantan los niños, no hay nada en el mundo que me inspire más dulzura, adoro ponerme a la altura de su imaginación y creo que de nadie puede aprenderse más que de ellos. Me gusta demostrarme las cosas a mí misma. En general, no doy demasiada importancia a nada, no me gusta tomarme las cosas en serio. Me rio incluso en los momentos delicados, siempre tengo una sonrisa a punto, también ante los que no se la merecen. No sé decir que no. Capto rápido las cosas, por eso a veces no dejo acabar. En ocasiones soy impaciente, no me gusta dedicarle a nada más tiempo del que merece. Odio perder el tiempo. Si puedo correr, no camino. No me importa esperar (y eso es raro, porque antes solía ponerme de mal humor). Me gusta dormir, pero nunca duermo lo suficiente. Nunca he querido ser más mayor de lo que soy. Necesito ver un progreso en todo aquello en lo que me esfuerzo, si no, dejo de hacerlo. Estoy llena de contrariedades. Es difícil encontrar a dos personas que tengan la misma opinión sobre mí. Tengo muchos defectos y no quiero modificarlos. Quizás el peor de todos es que me gusta como soy.
Gemma Gonzalez
Apple
"Here’s to the crazy ones. The misfits. The rebels. The troublemakers. The round pegs in the square holes. The ones who see things differently. They’re not fond of rules. And they have no respect for the status quo. You can quote them, disagree with them, glorify or vilify them. About the only thing you can’t do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. While some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do."
domingo, 13 de mayo de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
They laugh at me because I'm different, I laugh at them because they are all the same
"Y lo que más me gusta de ti es que le suelto cualquier locura a otra persona y me dice: "Sigue soñando". Sin embargo tú haces a diferencia de los demás que mis locuras se hagan realidad... y me acompañas en ellas."
Nadie se imagina lo afortunada que me considero por tenerla.
Nadie se imagina lo afortunada que me considero por tenerla.
martes, 8 de mayo de 2012
Hola. Son las once y cuarto de la noche y está lloviendo, eso ha hecho que me acuerde de ti, no me preguntes el por qué, la lluvia siempre me ha recordado a ti. Parece que lleva escrito tu nombre o que el sonido de las gotas al topar con mi ventana intentan imitar el sonido de tu voz. Si supieras la cantidad y el modo en que lo odio... Me imagino que no te importará, pero me veía en la obligación de escribirte, pues entre nosotros quedaron muchas cosas pendientes e incomprensiblemente solo ahora que es muy tarde me atrevo a mencionarlas. Como ves todavía no he tenido tiempo de rectificar mis defectos, o quizás ni siquiera haya intentado hacerlo. Ultimamente acordarme de ti es un placer, mis sublimes ganas de olvidarte han desaparecido y a diferencia de otras muchas veces hoy tan solo quería aprovechar para darte las gracias. ¿Sabes? Me ha costado mucho tiempo, pero creo que ha valido la pena. Supongo que tu tampoco habrás cambiado tanto y seguirás sin saber leer entre líneas, pero ya no puedes preguntarme como fue costumbre en otro tiempo. Vas a tener que quedarte con las ganas de saber a qué me refiero.
PD: No me gustaría que se te ocurriese pensar que ya no te quiero. Yo cumplo mis promesas.
lunes, 7 de mayo de 2012
Anoche estaba cómodamente tumbada
en mi cama cuando, no sabría decir por qué, me dio por pensar en todos los
chicos que me han gustado, aunque sea un poco, a lo largo de toda mi vida. Y me
he dado cuenta de que no tengo un prototipo de chico, al menos no un prototipo
físico, ya que ninguno de ellos se parece lo más mínimo. Es inevitable, lo
primero que vemos en una persona es su exterior, por mucho que digamos no ser
superficiales desde el primer segundo en que vemos a alguien ya hemos analizado
inconscientemente toda su apariencia y nuestro cerebro ha creado una opinión
acerca de ésta. Pero creo que yo nunca me he fijado en los rasgos físicos en sí,
si no en como se vende esa persona. Quiero decir, todos nos vendemos de alguna
manera, y a mí la gente que –físicamente- me atrae es aquella que sabe
venderse. Con eso no me refiero a ir menos o más arreglado o bien conjuntado,
si no a que la manera en como te muestres al mundo refleje coherentemente parte
de tu carácter. Y siempre he dicho que no me gusta juzgar, pero desde el
momento en el que veo a alguien por primera vez, creo que sé con total
seguridad si va a caerme bien de una manera especial. Por otra parte creo que
por muy atractivo que me parezca un chico, si no tiene una mínima
complejidad en su carácter nunca va a poder llegar a gustarme más allá de eso. Pienso
que nunca he buscado el típico chico vacío de película, que se pase todo el día
intentando demostrarme lo mucho que me quiere, piense en mí a todas horas y se
muera por escuchar mis problemas y resolverlos. Para mí el chico perfecto es
aquél que, además de saber venderse, pueda hacerme reír, pueda sorprenderme y
sobretodo sepa hacerme pensar y esté dispuesto a enseñarme algo nuevo todos los
días.
Y creedme, es más complicado de encontrar que un chico de película.
domingo, 6 de mayo de 2012
Ayer, celebrando el cumpleaños de mi padre, le expliqué que me había hecho un agujero en la oreja, el tercero que llevo en ésta, a lo que respondió literalmente: "creo que tienes una edad en la que puedes permitirte cometer tus propias equivocaciones". Lo cierto es, que en este caso en particular fue una pequeña tontería, pero pensé que reflejaba a la perfección la manera en que mi padre me ha tratado siempre. Hace tiempo que no pregunto antes de hacer las cosas, simplemente informo. Supongo que, en parte, esto lo he ganado yo misma cuidando delicadamente su confianza. Nunca ha intentado guiar mi conducta, pero sin embargo, y creo que inconscientemente, ha influido en todos y cada uno de mis actos desde el día en que empecé a tomar consciencia de ellos. Desconozco la manera en como lo ha hecho, pero estoy profundamente orgullosa y sin duda me encantaría poder tratar algún día a mis hijos de igual manera. Siempre me he sentido muy protegida, me ha transmitido un nivel de cariño inimaginable y lo más importante, me ha enseñado un millón de cosas de un valor incalculable. Me ha enseñado a reír, a disfrutar de todos y cada uno de mis días, me ha enseñado a luchar, a no conformarme ante algo cuando no me guste y me ha enseñado a ser una persona de la que puedo sentirme orgullosa. Eso sin duda tengo que agradecérselo. Constantemente intenta explicármelo todo sobre la vida y yo adoro escucharle. Sabe responder a todas mis preguntas y la verdad es que hago demasiadas. Me parece impresionante todo lo que sabe y el modo en como lo expulsa hacia el exterior es algo que no podré dejar de admirar jamás. Maneja las palabras a su libre albedrío y hace de ellas el mejor libro. Sabe hacerse entender y hace que tenga ganas de seguir escuchándole por un número infinito de horas. Me ha enseñado también a ser feliz. No sé si esa capacidad de mirar siempre hacia adelante con optimismo se aprende o se hereda, pero sea como sea, se la debo a él. Una vez, hace un par de años, me dijo algo así como que el dolor es lo que nos permite disfrutar del placer, y no sé si será por eso, pero incluso cuando estoy pasando por una situación delicada me siento feliz.
Podría seguir escribiendo sobré él todo el día y no repetiría nada, tengo demasiadas cosas que decir sobre él y me veo incapaz de hacer un resumen.
Estoy inmensamente agradecida por todo lo que has hecho por mí, no podrías haberlo hecho mejor, de verdad que por tí le tengo un enorme cariño a la palabra "padre", la llenas en todo su significado e incluso se te queda pequeña, eres un padrazo.
Felices 51. Te los mereces y solo por ese motivo sé que vas a tenerlos. Porque la vida es justa, o eso tenemos que obligarnos a creer.
lunes, 23 de abril de 2012
FOR YOU I WILL
Últimamente no sé que me pasa. Pagaría por saber como sería lejos de toda esta contaminación social. ¿Hacemos las cosas porque queremos hacerlas o porque nos hacen creer que queremos hacerlas? Nuestras cabezas se llenan involuntariamente de mentiras y nuestros actos se desvían de su curso natural. La sociedad nos acobarda y nos esclaviza sin que podamos darnos cuenta. Supongo que es difícil hacerte entender cuando no sabes lo que quieres decir.
Será la edad, yo que sé.
Pd: ¿No pasan muy rápido los días?
domingo, 22 de abril de 2012
Siempre me acuerdo de Marta Calvet cuando pienso en esos
días que tanto me gustan y echo de menos. Es como si no fueran a volver. Eso me da (de verdad)
ganas de llorar, no sé por qué. Sería muy trágico que lo mejor de mi vida ya
hubiese pasado.
Es la típica persona de la que siempre quieres estar acompañado aunque no sepas bien por qué. Esas horas sentada a su lado sin decir nada no las cambiaría por nada. Puede ser casi tan antipática como yo, es refunfuñona y sabe como hacerme perder la paciencia, pero desconozco como, siempre encuentra la manera de que me sienta culpable si lo hago. No sé que haría sin ella, hace cinco años que la conozco y puedo asegurar que soy incapaz de imaginarme cualquiera de esos años sin su presencia. Comprende mi locura, de hecho es capaz de entenderlo casi todo en mí. Junto a ella he hecho cosas que no podeis imaginar y que estoy segura recordaré cuando sea mayor y me pregunten por los mejores momentos de mi vida. Mataría al capullo del que está enamorada y que nunca ha sabido valorarla. No puedo recordar ninguna vez en la que sienta que me ha fallado y me asusta pensar que ella no pueda decir lo mismo. Pagaría por volver a vivir todas y cada una de las horas a su lado y no dejaría que nadie interfiriese en las miles de horas que todavía nos quedan.
viernes, 20 de abril de 2012
Old'
Finalmente nos limitamos a amar a cualquier persona que nos parezca válida, pero la posibilidad de conocer a la persona perfecta, es prácticamente nula. ¿No suena trágico? Tu alma gemela puede estar en la otra punta del mundo. Pero es seguro que algún día, de repente, os cruzaréis en un punto cualquiera y os daréis cuenta de que se esconde algo de magia en esa mirada, que durará más de los tres segundos habituales. Os fijaréis en todos y cada uno de los detalles y os sentiréis inconscientemente atraídos. Su rostro quedará grabado en vuestra mente y notaréis una extraña sensación de familiaridad hacia la otra persona, como si conocierais cada uno de sus sueños y sintierais un ligero cariño hacia ellos. Sentiréis el deseo de seguirle a donde vaya. Imagina, por un casual, que decides pararle en medio de la calle. ¿No quedarías como un loco? De todas maneras puedes estar tranquilo, eso no va a pasar. Posiblemente al menos uno de los dos ya haya aceptado estar con la persona equivocada. Seguiréis caminando y en cuestión de horas olvidaréis ese encuentro, seguiréis con vuestras conformes relaciones y seréis aparentemente felices durante el resto de vuestras mediocres vidas.
miércoles, 11 de abril de 2012
Tengo la gran duda de si existe alguna acción que el hombre no lleve a cabo por puro egoísmo. La única acción que nos es posible hacer de manera altruista es nacer. Es irónico pensar que incluso cuando ayudamos a alguien, la gran mayoría de las veces, lo hacemos únicamente por sentirnos bien con nosotros mismos. De la misma manera, cuando sacrificamos parte de nuestro tiempo por alguien, lo hacemos solo porque esperamos que algún día alguien lo haga por nosotros. El amor incondicional es un mito, un gran engaño. Apreciamos la vida de alguien exclusivamente cuando sabemos que su pérdida supondría una reducción de nuestra felicidad. Nos rodeamos de personas que creemos nos aportan algo a nosotros mismos y mejoran en algún aspecto nuestra vida. Amamos a las cosas materiales que, de alguna manera, nos hacen sentir bien. Lo que hoy en día entendemos por ser una buena persona es algo que no existe. La gente buena es aquella gente que vive con miedo y se siente obligada a actuar bajo la influencia de un futuro desconocido. Nos han enseñado a ser así. Nos pasamos toda nuestra vida en busca de recompensas. Es repugnante. Los animales se mueven por instintos mientras que los humanos, teniendo la capacidad de reflexionar sobre nuestras acciones, lo hacemos por interés.
domingo, 8 de abril de 2012
Quiéreme más
Hay muchísimas maneras de querer a alguien… Y de entre todas las que hay, cada uno lo hace a su manera. Seguro que habéis escuchado alguna vez aquello de: “quiéreme menos y quiéreme mejor”. Me parece una tontería. ¿Quién decide lo que es querer bien? Él tiene su manera de querer. Un tanto excéntrica, quizás, pero nadie va a convencerme de que es peor a ninguna. No es que no se le de bien demostrarlo, es que lo hace a su manera. Cuesta muchísimo entenderlo, pero es así. Y cuanto antes lo aceptes, mejor. Es lógico pensar que cada uno damos importancia a distintos gestos y que, por tanto, son estos mismos los que usamos… También son estos gestos los que esperamos y es completamente imposible recibirlos. ¿No os parece un poco egoísta? No podemos valorar los actos de todas las personas de manera igual, porque a cada persona le suponen un esfuerzo distinto. No cometas el grave error de decepcionarte por no recibir aquello que esperas. Es más, no cometas el grave error de esperar algo en concreto. No uses tu imaginación más de la cuenta, no te creas nada que no veas. No busques. Valora cada detalle. No cambies tus gestos ni esperes cambiar los de nadie más. Y recuerda siempre que si alguien te quiere, lo hará de la mejor forma que sabe.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

